martes, 17 de marzo de 2009

Intuyo... primavera



Estámos teniendo unos dias estupendos, el sol brilla, hace una temperatura inusualmene alta para esta época y el hormigueo de la primavera empieza a recorrer los cuerpos, ¡es el mometo de renacer! de soñar con el mar, con la montaña y con la libertad. Y que mejor compañia que la del descubrimiento de esta semana - al menos para mi - The Lost Fingers y su versión del Pump Up The Jam, por cierto, ¿alguien se acuerda del orginal?. Un gran descubrimiento.

domingo, 15 de marzo de 2009

Utopia





Apenas viernes, umbral de lunes. ¿Existe un lugar para un respiro meditado? ¿es posible reencontrar los días infinitos de los siete años? ¿Dónde se han ido la aventura, la sorpresa y la improvisación? ¿Es una utopia retomar el camino perdido de la exploración? Desmasiadas preguntas luchando por salir, noche de domingo, desidia de lunes.

Lo mejor de los lunes, los viajes en tren, todos infantes de cinco años, sueños rotos y esperanzas devoradas por la edad. Caras somnolientas, de circunspección, poses de belleza y alguna que otra mente atribulada. La música del MP4 redibuja el escenario y le da tintes de realismo mágico a la cotidineidad.

Con la llegada a la estación de descarga vuelta al aspero tacto de la realidad, musica fuera, conversaciones con compañeras, risas, placer y diversión, magia y ensueño rotos. Todo tiene su momento.

Pío, pío, pío



Recuerdo a Gloria Fuertes (pío, pío, pío), llegabamos del colegio, mama nos tenia preparado el bocadillo, de chorizo, de nocilla, de nata con azucar y colacao, de jamon york o de margarina con azucar. En la radio sonaban las voces aburridas de los "mallores", nos sentabamos a comer en la cocina, por aquello de no llenar de migas el salón. Y llegaba el momento, salia una señora en la radio de voz particular, contando historias extrañas que solo duraba unos momentos.

Mas tarde la leíamos en los libros de texto, cuando la lectura en voz alta era una obligación de rigor militar. Y mucho mas tarde aún y a pesar de las parodias de humoristas y villanos, compro, ojeo y leo unos libros cuyos textos los escribió una señora gorda, mas bien fea, pero que cada poema suyo era un chorro de amor, esperanza y diversión. Mis sobrinas la han conocido, "pío, pío, pío", y han aprendido... que la puerta de la jaula ha de estar siempre abierta.