Recuerdo a Gloria Fuertes (pío, pío, pío), llegabamos del colegio, mama nos tenia preparado el bocadillo, de chorizo, de nocilla, de nata con azucar y colacao, de jamon york o de margarina con azucar. En la radio sonaban las voces aburridas de los "mallores", nos sentabamos a comer en la cocina, por aquello de no llenar de migas el salón. Y llegaba el momento, salia una señora en la radio de voz particular, contando historias extrañas que solo duraba unos momentos.
Mas tarde la leíamos en los libros de texto, cuando la lectura en voz alta era una obligación de rigor militar. Y mucho mas tarde aún y a pesar de las parodias de humoristas y villanos, compro, ojeo y leo unos libros cuyos textos los escribió una señora gorda, mas bien fea, pero que cada poema suyo era un chorro de amor, esperanza y diversión. Mis sobrinas la han conocido, "pío, pío, pío", y han aprendido... que la puerta de la jaula ha de estar siempre abierta.

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